ENTREVISTA   A   LA   FAMILIA   ROJAS

UN SI A LA VIDA

 

 

La familia Rojas son vecinos de nuestra Parroquia que se encuentran en el Barrio desde hace 29 años. Hoy nos abren las puertas de su casa para contarnos su historia de vida con respecto a uno de sus hijos

 

 

 

 

ü     Rosita ¿Cómo esta compuesta su familia?

 

Esta compuesta por mi esposo, y cuatro hermosos hijos.

Yo tuve mis hijos muy joven. El hecho de haberme casado, de ser mama, de formar una familia, con muchos sueños y expectativas, creía que mi vida se desarrollaba normalmente. Pero de forma repentina nuestra vida cambio, cuando uno de nuestro hijos,  el tercero, Marianito, enfermó.  Tenia 3 años de edad. Comenzaron los estudios, consultas medicas, y le diagnosticaron un tumor cerebral. Fue operado en Tucumán, pero no salió bien, y por consejo de los médicos viajamos a  Buenos Aires donde tuvieron que reoperarlo, conociendo los riesgos que se corría.

Fue una operación que duró cerca de 14 horas. Una espera dramática, para ver que pasaba. Pero siempre tuvimos confianza en Dios, pidiéndole que nos acompañe y nos diera fuerza para resistir esa prueba por la que estábamos pasando.

Debo reconocer que me había quedado con el catecismo de los nueve años, creyendo que como mamá puede resolver las cosas y me di cuenta de mi incapacidad, de mi inseguridad, y me hizo ver que hay un ser Supremo en el que debemos abandonarnos y poner toda nuestra confianza.

Hoy tengo 50 años y cuando pienso en lo vivido es como una película, no solo por el recuerdo de la enfermedad de mi hijo, sino también por esos otros chicos que estaban en la sala 16 del Hospital Gutiérrez a la par de la cuna de Mariano. Debo reconocer que esto, también nos sirvió para crecer, es verdad que en el dolor se aprende y se crece. Aprendimos a valorar las pequeñas cosas. A agradecer por una sonrisa de nuestro hijo, porque pudo ir a la escuela, por tantas cosas.

 

Interviene en este momento, el esposos de Rosita, el Dr. Eduardo para contarnos que para él, esto también significó un crecimiento. Y recuerda que durante la segunda operación, habían ido a la capilla del hospital a rezar y a él le dio un ataque cuando vio que su esposa le entrega a Dios la vida de su hijo, acusándola de mala madre, porque pensaba que se daba por vencida y no quería seguir. Luego comprendió que esa entrega era un acto de Fe. El mío era un amor egoísta, porque quería que mi hijo viviera como sea aunque quedara cuadripléjico como decían los médicos, pero en este caminar de a poco Dios me fue sacando la venda de los ojos. Recuerdo que tuve que regresar a Tucumán para ocuparme de mis otros hijos y un día me invitaron a una misa de sanción, una misa carismática donde venia un tal padre Pierre en Santiago del Estero en la ciudad de la Banda. No sabía que era eso. Pero fui con mis hijos mayores. Era para Pentecostés. Llegué temprano y golpeé con tanta insistencia las puertas que la parroquia que me abrieron y el mismo padre me atendió, escuchó con mucha paciencia mi relato de lo que estaba viviendo y me invito a contarlo en la misa. Fue impresionante como la gente oraba por mi hijo, como pedía por el y por nosotros para que no bajáramos los brazos. Al día siguiente hablé con mi esposa y me comenta que Marianito, se sentó en la cama y dio su primer paso, después que los médicos nos dijeran que no podía volver a caminar.

Retoma el diálogo Rosita para decirnos, que este hecho le hizo ver el poder de la oración. Y empezó a pedir por la vida de su hijo y por la de los demás. Pedía fuerzas, porque muchas veces sentía que no podía más y en los momentos que iba a curaciones, cuando le quitaban las vendas de la cabeza a mi hijo me sentía desplomar. No tenia fuerzas para mirarlo. Pero también sentí más que nunca el apoyo de Dios y de la Virgen que me sostenía para ocuparme de mi hijo y de todas las atenciones que requería.

Pedía y daba gracias.

 

 

 

 

ü     ¿Como es su vida hoy y la de Mariano?

 

Mariano hoy tiene 25 años. Hace 22 que venimos luchando, con viajes a Buenos Aires para controles. Hoy tenemos que luchar contra las convulsiones, contra las secuelas de dos operaciones profundas.

Dios sabe por qué nos pasó esto. Desde lo humano no hay explicación. Se que hay que aceptar la volunta de Dios y preguntarnos para qué esta situación en nuestras vidas y lo que El quiere de nosotros.

Como mamá, contarlo hoy es muy diferente a como lo viví.  Puedo hacerlo con serenidad.

 

 Su esposo, nos cuenta, que el en todo esto vio siempre la mano de Dios, porque a pesar de la situación por la que pasaban, nunca les falto los medios, para solventar el gasto que implicaba hacerse cargo prácticamente de dos hogares. Aquí en Tucumán con sus otros tres hijos, y su esposa en Buenos aires con Mariano. No solamente en el hospedaje y la comida, sino también los medicamentes, radioterapia  cobalto, quimioterapia.

 

 

 La droga que usaba era muy cara, había que importarla y siempre sin saber cómo contaba con el dinero. Yo soy abogado y me salían clientes para trabajar o se acercaban diciendo que me debían honorarios y me querían pagar. Dios me iba proveyendo de todo. Siempre contaba con el dinero para poder comprarla y afrontar lo demás.

 

 

 

ü     A las mamas que pasan por una situación similar ¿que les pueden decir’?

 

Les puedo decir con muchísima seguridad que Dios existe, hace milagros, que la Virgen no nos abandona. Que deben permanecer firmes al pie del cañón, peleando por la vida de sus hijos y que aunque parezca en algunos momentos que Dios no está que confíen porque Dios no nos abandona. Puedo decirles que Dios a nosotros nunca nos soltó la mano, porque solos no podríamos haber hecho nada.

Dr. Eduardo: que luchen, que no se rindan. Que se entreguen totalmente, Que pidan. La oración tiene mucho poder.

 

 

 

 

ü     ¿Algo mas que nos quieran decir?

 

Si, que en este mundo que hoy vivimos, donde prácticamente se han perdido los valores, la violencia está a la orden del día, de la muerte se hizo una cultura, con tantos abortos, con tantas cosas que se ven en los medios, que apostemos a la vida. En esto mi esposo y yo estamos de acuerdo. Apostar a la vida, porque nosotros no somos los dueños, sino Dios. Somos testigos del milagro que El hizo en nuestro hogar por eso nuestra apuesta es a la vida y lo seguiremos haciendo.

 

 

 

 

ENTREVISTA DE ROSITA PARA:

www.catolicos.org.ar